Experiencia que me cultiva

A lo largo de mi vida me han enseñado acerca del conocer quién realmente es Dios, sin embargo no lo sentía así, mi relación con él se vio distorsionada por varios sucesos en mi vida hasta que llegué a mi encuentro más cercano con él; muchas personas me preguntaban qué era lo que me llamaba tanto a asistir a dicho taller, sinceramente al principio ni yo tenía idea de qué hacía, estaba aterrada a no cumplir a lo que me sentía llamada, en ese momento no sabía qué pasaba por mi cabeza, solo le pedía a Dios que me ayudara a comprender y abrir mi corazón a esta nueva experiencia. Hasta que lo viví, ahora puedo decir que era por miedo a reconocerme porque ésta era solo una pequeña parte del curso taller, no solo es eso, Arrupe es una experiencia única basada en la espiritualidad y pedagogía ignaciana para el fortalecimiento del conocimiento personal, la espiritualidad, el trabajo colaborativo, el discernimiento, el liderazgo y el compromiso con aquellos que más lo necesitan.

Ahora solo puedo dar las gracias a Dios por haberme permitido vivir Arrupe 6 en esos 15 días en Colombia, con personas de distintos países, los cuales eran: Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guatemala, Honduras, Paraguay, Perú y México, porque el día de hoy tengo la seguridad de que ha sido la mejor decisión que he tomado debido a que simplemente acepte su voluntad en mi vida y mi mayor recompensa fue fortalecer mi esperanza de lograr un cambio verdadero en mi país, que por más ilógico que suene es posible con la ayuda de jóvenes con un objetivo en común, porque aprendí que siempre debo poner el corazón por delante, a entregar siempre la mejor versión de mí, a estar enamorada y permanecer en el amor, a ser ese fuego que encienda otros fuegos y a ser aquello que siento porque de estas cosas surge el cambio.

Sin duda pude encontrar a Dios en cada momento, en cada oración y en cada persona, no había día en el que no despertara con las ganas de llenarme de amor y alegría, a lo largo de esos 15 días experimenté al máximo cada una de mis emociones y sentimientos pero poco a poco los iba aceptando y era así como todo se convertía en un ambiente con una serenidad indescriptible, el amor estaba presente en todo momento y fue en uno de esos momentos en los que entendí que el amor de Dios hacía nosotros no cambia y esa sensación de estar rodeado de tanta buena vibra, de luz y cariño lo es todo. El estar presente en este taller fue absolutamente una invitación a ser más para servir mejor, a conocer las distintas historias que me daban la mano cada día, simplemente disfrutar la vida y vivir el momento al máximo.

Otra parte del Curso-Taller fue la misión, un regalo de la vida, sin duda un espacio único de conexión con Dios por medio del proceso en el que compartimos la palabra de Dios por medio de las enseñanzas de Jesús. Fueron mis primeras misiones y de donde más saque fruto, me hizo entender que estaba en el lugar correcto, en el mejor momento con las mejores personas y es así como concluí que no hay que dejar de ser luz para los demás y para eso siempre hay que tener el mejor de los ánimos para poder dar el MAGIS y así entregar lo mejor de nosotros para aspirar a ser el mejor siempre y estar al servicio de los demás.  Cada día era un aprendizaje más y  una nueva oportunidad de vivir una realidad distinta a la mía, me hizo ver que realmente necesitamos un cambio a como dé lugar, ya que veía el rostro de aquellas personas que nos recibieron como si fuera el mío y es ahí cuando logré tener un encuentro con el Señor y conmigo una vez más, por medio de la humanización y empatía.

Una vez más vuelvo a agradecer por cada una de las enseñanzas, por el cariño, el apoyo, las risas, las lágrimas pero sobre todo gracias Dios por haberme otorgado la oportunidad de coincidir y caminar al lado de cada una de las personas que conocí en Curso-Taller Arrupe 6, será un placer coincidir con todos siempre para seguir creciendo y así demostrar que sí puede existir un mundo y una Latinoamérica sin fronteras; me quedo satisfecha y con el corazón lleno de esperanza, amor y sobre todo con ganas de lograr el cambio de una manera ignaciana y humana.

Alexa Jaime Ruiz

Alumna de 4° de bachillerato del Instituto Lux

Arrupe 6 (Alexa)

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